Mapas mentales para el miedo (2)

Home » curso de mapas » Mapas mentales para el miedo (2)

Mapas mentales para el miedo (2)

En una entrega anterior, iniciábamos el comentario sobre el tema de los mapas mentales y el miedo. Veíamos  como el cansancio y el agotamiento, el desgaste mental y la toma de malas decisiones por falta de motivación hacen que el horizonte se vea oscuro. Generalmente  sucede cuando tenemos malos hábitos, o sea, somos desordenados con  la alimentación, el manejo del sueño, el estado físico, la diversión…

Hablábamos también de cómo en nuestro interior ocurre un diálogo permanente. Y esto se debe a nuestra consciencia. Los animales no tienen consciencia y por eso no toman decisiones, no hacen planes de la forma en que lo hacemos los humanos. El hecho fundamental que nos diferencia como personas es que podemos distinguir entre lo bueno y lo malo, podemos percibir la injusticia… y esto se debe a ese diálogo interior.

 

Uno de los mas grandes  criminales nazis de la Segunda Guerra Mundial, Adolf Eichmann, en el famoso juicio de Jerusalen, donde fue condenado en 1963 a la horca, se demostró su ausencia de consciencia. El era parte de una maquinaria diseñada por Hitler para que los jerarcas del Tercer Reich no pensaran, no tuvieran diálogo interior y solamente ejecutaran ordenes. De esta manera fue posible asesinar, con métodos que superan  hasta la mas desquiciada imaginación, a millones de personas en los campos de concentración. No pensaban. Eran como animales. Máquinas para asesinar seres humanos.

Los mapas mentales ayudan a pensar. A ejercitar la consciencia. Pero puede ser que nuestro mapa tenga algunas distorsiones por causa del proceso de formación que hemos tenido desde la niñez y de todo tipo de experiencias buenas y malas. Conozco a una persona que se enferma cuando ve una rana. Asi sea en el periódico. Quién sabe qué pudo haber sucedido allí. En un caso documentado, una paciente de Freud se desmayaba con solo percibir el olor de una caballeriza. Mas tarde pudo establecerse que su padre, de niña, la golpeó con los arreos del aparejo de un caballo.

Todo esto porque en el tema pasado también hablamos de las declaraciones y de la forma alocada como vamos programando nuestro comportamiento a veces conscientemente pero la mayoría de las veces de manera subconsciente como en el caso de las ranas o el olor a establo. Estas cosas producen miedo; desde adentro generan inquietud. Es preciso entonces ubicarlo en un mapa mediante rutinas prediseñadas que ordenen ese diálogo interior. Eliminando todo esto de:  qué pereza, qué cansancio, qué sueño, qué trancones en el transito, qué calor, qué frio…

Se soluciona, según lo ha experimentado Will Bowen, colocándose una pulsera en la muñeca. Cada vez que me lamente por algo, cambio la pulsera de muñeca y vuelvo a comenzar hasta completar 21 días sin cambiar la pulsera. El promedio tarda 5 meses en lograrlo poniendo en evidencia la falta de estrategia en nuestra vida.

Como hemos visto en el curso de mapas, el método consiste en ubicar una idea central impactante, por ejemplo: “Los próximos tres años en la vida de Alvaro”. Con letras grandes, volumen, colores. Alrededor de esta idea central ubico no mas de siete categorías: familia, trabajo, rutina espiritual, salud, futuro. Las que quiera. Hago un despliegue que simule las ramas de un arbol. Es el mapa de mi proyecto de vida para el tiempo que haya considerado prudente.

Podríamos hacer la prueba con un propósito claro: levantarme todos los dias a las 6:00 am y hacer 20 minutos de ejercicio. Esto lo ubicaré en la categoría: Salud.

La causa de nuestro desorden es que no tenemos diálogo interior o tenemos un diálogo desordenado.

A través de un sencillo mapa comienzo a establecer un diálogo en mi interior sobre lo que espero realizar en un futuro cercano. No basta pensarlo. Hay que escribirlo. Y si es en forma de esquema gráfico, el cerebro lo capta mejor.

Continuamos en una próxima entrega.

Hasta entonces.